Fiesta de libertad: Ayacucho, de batallas y capitulaciones Destacado

Si hoy fuera 9 de diciembre, a la señora Vilma le faltarían manos para cocinar y servir a plato lleno las delicias que prepara al aire libre, generando el beneplácito de aquellos que están dispuestos a probar de todo con encomiable espíritu gastronómico-exploratorio, y la desdicha de quienes pensando en la cercanía del verano y sus prendas reducidas, juraron por Dios y varios santitos que ahora sí seguirían una dieta estricta.

Pero la decisión de acabar con las grasitas y los desbordes corporales, se debilita o se esfuma al leer la pizarra en la que doña Vilma –una de las vianderas del Santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho– anuncia en letras azules una serie de potajes y combinados rompe dietas, absolutamente tentadores e irresistibles, con el perdón del altísimo y su corte de piadosos santitos que sabrán comprender que el paladar es débil.

Si hoy fuera 9 de diciembre, Claudio no hubiera salido ni un ratito de su casa. Estaría allí todo el día, creando, enseñando y mostrando sus trabajos a los que van o vienen de la pampa libertaria. En esas labores, lo acompañarían su esposa Gabriela y su hijo Dennig, quien ya aprende como jugando a darle forma al barro, prolongando, sin saberlo, la larga tradición alfarera de Quinua, uno de los distritos de la provincia de Huamanga. 

Pero esos pinitos artísticos no se exhiben en esta casa-taller-galería. Una de las varias que se pueden o deben visitar en su pueblo de calles empedradas y tejas en los techos. Eso sí, es muy probable que el Angry Birds que, aunque no encaja con las clásicas iglesias y los nacimientos que comenzaron a trabajarse en agosto, se exhibe en la galería, tal vez para darle gusto a ese niño que se divierte con la arcilla y los pinceles.

Si, pues, si hoy fuera 9 de diciembre, doña Vilma estaría viendo con el rabillo del ojo la escenificación de un momento cumbre para el Perú y buena parte de Sudamérica, mientras cocina ingentes cantidades de la absolutamente ayacuchana puca picante, o adereza los carnosos trozos de chancho que se convertirán en tiernos chicharrones que, por su buen sabor, son capaces de solucionar cualquier rencilla, pleito o encono. 

Pero eso no lo saben quienes interpretan al gran mariscal independentista Antonio José de Sucre y al jefe del estado mayor del ejército realista, José de Canterac. Ellos y sus acompañantes no logran ponerse de acuerdo sobre los términos de la rendición de las fuerzas virreinales, derrotadas en esta pampa el 9 de diciembre de 1824, aunque, como hoy no es 9 de diciembre, nada de lo hasta aquí descrito ha sucedido todavía.

Va a suceder, eso sí, por lo que no es descabellado animarse a probar la sazón de doña Vilma o aprender alguito de la sabiduría alfarera de la familia Nolasco Rodríguez, luego de aplaudir la puesta en la escena de la firma de la Capitulación de Ayacucho y de recorrer el glorioso campo de batalla en el que se rompieron las cadenas coloniales, para darle un sentido definitivo e irreversible al somos libre del himno nacional.

Dulce travesía

Un viaje patriótico hacia la Cuna de la Libertad Americana, para recorrer de frente, a paso de vencedores –replicando la encendida arenga de José María Córdova– los barrios de artesanos y la treintena de iglesias de la devota Huamanga, incluyendo el templo y el convento de Santa Teresa (1703), famoso por los dulces y las agüitas sanadoras que las monjas de clausura preparan con inspiración divina, manteniendo una costumbre centenaria.

Turrones de pecana, alfajores, galletas de maicena y el sorprendente dulce de mistura, tan dulce que hasta el ají pierde su naturaleza picante. Un milagro probado y comprado de esas 15 mujeres que viven enclaustradas y solo ven a sus familiares una vez al mes, comunicándose con ellos a través de una rejilla. Pero la vida contemplativa no las libra de la necesidad mundana de generar recursos y ganarse unos soles para sobrevivir. 

Y es que por más que se rece el dinero no cae del cielo. Eso también lo sabe el chef Christian Casas del Puk'as Wasi. Limeño de nacimiento y ayacuchano por matrimonio, hace unos años decidió alejarse de la capital, para transformar una casona solariega de 250 años en los ambientes de un restobar en el que la gastronomía regional se fusiona, se reinventa, se moderniza sin perder su esencia ni su sabrosa identidad.

Desde su cocina, el chef espera a los turistas que, aprovechando el fin de semana largo, llegarán a la ciudad en la que ha decidido labrarse un futuro, junto a su esposa e hijo. Usted podría ser uno de ellos, entonces, si hoy fuera 8 o 10 –recuerde que el 9 está reservado para la Quinua y el Santuario– enrumbaría hacia los recintos de piedra de Wari o estaría probando las papas, ocas, ollucos y mashuas de la Mamá Vicky. 

Ruta de la Papa, nativa, orgánica, ciento por ciento peruana en Condorcocha, donde nacen los caminos hacia Pampa Cangallo, la tierra de los morochucos, esos hombres y mujeres aguerridos que andan a caballo-, y a los complejos arqueológicos de Intihuatana, en Vischongo, y Vilcas Huamán, en el pueblo del mismo nombre, donde existe un usnu ceremonial y el templo de San Juan Bautista se erige sobre piedras incaicas. 

Y es que si hoy fuera 8 o 10 de diciembre, la Mamá Vicky, su hijo Edilberto Soto o el siempre activo Pippo Yupari, le estarían mostrando la parcela en la que se siembran 400 variedades de ese tubérculo andino. Papas, muchas papas de varias formas, colores y sabores. Papas moradas, amarillas y azules. Papas redonditas y alargadas. Papas que se comen con japchi (salsa de ají y  queso) y se sirven en la ciudad y en la pampa. 

Tanto así que si hoy fuera 9 de diciembre, es muy probable que Sucre y Canterac, luego de teatralizar la Capitulación de Ayacucho, decidieran limar sus asperezas compartiendo unas papitas al pie del obelisco levantado en 1974, en homenaje a los patriotas que entregaron sus vidas para que hoy pudiéramos cantar a viva voz que somos libres. 

Infodatos

  • Ruta: de Lima a Ayacucho por Movil Tours ( www.moviltours.com.pe ). Salidas diarias. Trayecto: Panamericana sur hasta San Clemente (Pisco, Ica), donde se inicia la carretera de Los Libertadores. Tiempo de viaje: 9 horas. 
  • Descanso: en el hotel Sierra Dorada encontrará comodidad y silencio. Localizado en una zona residencial y con vistas relajantes del parque del Colegio de Ingenieros, es perfecto para disfrutar de la ciudad sin alejarse demasiado del centro. Dirección: Urbanización Mariscal Cácerez Mz. I, Lote 21. Web: www.sierradorada.com.pe. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  
  • Ruta: Conozca más de la Ruta de la Papa en www.facebook.com/Rutadelapapa  y del restobar Puka’s Wasi en www.facebook.com/pukaswasi. Visite a Claudio y Gabriela en la galería artesanal El Arco, localizada en Plaza Principal de la Quinua (al lado de la comisaría). 
  • A la pampa: de Ayacucho a Quinua 50 minutos por vía terrestre. De Quinua al Santuario Histórico de Ayacucho cinco minutos en auto, 20 a pie.
  • Representación: la Capitulación se escenificará a las 9:00 a. m. del 9 de diciembre en la pampa de Ayacucho.
  • Sabor celestial: en el dulce de mistura, además de ají, contiene naranja, higo y toronja. Otra de las especialidades es el cigarrillo ardiente, una especie de galleta de maíz con queso. 

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

 

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Modificado por última vez en Sábado, 09 Diciembre 2017 13:36

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