Ayacucho: en la ruta de las papas nativas Destacado

Madrugar para salir en busca de papas no es el plan soñado de muchos viajeros, más bien se presenta como la obligación de un comerciante con aspiraciones de ser el rey de los tubérculos andinos, o la cruzada personal de un chef ansioso por engreír y sorprender a sus comensales con papitas moradas, amarillas, blancas, rojas y hasta azules.

La Ruta de la Papa es la alternativa turística de Ayacucho que permite conocer y aprender sobre cultivos orgánicos y tubérculos andinos, mientras se visitan lagunas, rodales de puyas de Raimondi, cataratas y hasta complejos arqueológicos.

Al natural nomás y sin colorantes. Así son, pues. Variadas, distintas, apenas conocidas y consumidas, pero, a pesar de todos esos detalles que las hacen únicas, da pereza despertar con el amanecer huamanguino, para emprender una ruta en la que los principales atractivos son las papas nativas que se siembran y escarban entre los 3000 y 3800 metros sobre el nivel del mar.

Y no es que uno le haya puesto la cruz a las solanum tuberosum (ese es el nombre científico) por miedo a romper la dieta o de perder la línea en pleno verano. Todo lo contrario, esos decires injustificados que desalientan su consumo, no tienen ninguna relación con los bostezos en el camino a Condorcocha (límites de la provincia de Huamanga y Cangallo), la primera parada de una propuesta turística que, en apariencia, no es el sueño de muchos viajeros.

Pero, como las apariencias engañan y el peor viaje es el que no se hace; lo justo pues varón es abrir los ojos, estirarse un poquito y abandonar la ciudad con la consigna de que hay que ver para creer, con el permiso, la venia y el copyright respectivo a Santo Tomás, quien seguramente es venerado en alguna de las treinta y pico iglesias que existen en la capital regional de Ayacucho.

Razón más que suficiente para andar en buenas relaciones con el altísimo y los bondadosos residentes del cielo, mientras se viaja a las chacras para comprobar si es verdad tanta belleza o toda la belleza anunciada por el promotor turístico Pippo Yupari, quien jugando en pared con el chef Christian Casas, es capaz de convencer hasta al forastero más dormilón de la necesidad de abandonar su cama antes de tiempo.

Sí, ellos juegan en pared, pero ganan en mesa, porque mientras Pippo habla de los cultivos orgánicos y de los tubérculos de exportación, Christian, propietario del restobar Puka's Wasi, persuade al paladar con unas papitas nativas que combinan a la perfección con el japchi (una crema de ají y quesos).

Pero ese fue solo el principio. La arremetida continuaría con explicaciones sobre agroturismo y el proceso de organización de 45 campesinos de las provincias de Huamanga, Cangallo, La Mar y Huanta, que atesoran y preservan 400 variedades de papa y 113 de mashua. Después vendrían las promesas de visitar lagunas habitadas por parihuanas y rodales de puyas de Raimondi. Finalmente, atacarían con una imbatible puka picante.

Adivinó, también lleva papa, mucha papa, rica papa, esa papa que los hombres y mujeres del Ande domesticaron hace 10 000 años para beneficio de todo el planeta, entonces, por respeto a su antigüedad y en mérito a los servicios prestados en la lucha contra el hambre a nivel mundial, es de justicia darle un vistazo a su ruta turística, encomendándose al viejísimo refrán de a quien madruga Dios lo ayuda.

Entre bostezos

Un motor encendido. Una puerta que se abre. Una camioneta que se echa a andar. Adiós pueblo de Ayacucho, con su rosario de iglesias y sus barrios de artesanos, con su monumento a Sucre y su Arco del Triunfo, con su fe inquebrantable y sus trágicos recuerdos. Me voy entre los bostezos del sueño postergado. Nos vamos hacia Condorcocha (3635 m.s.n.m.) bajo un cielo de sol dormido que tienta a la nostalgia.

Y empiezo a sentirme como un comerciante con pretensiones de rey y como un chef en busca de nuevos sabores. Y pienso en el San Martín del relato de Valdelomar que sueña con esas parihuanas rojas y blancas que se convirtieron en bandera; y recuerdo lo del mendigo y su banco de oro expresado por el sabio Raimondi, cuyo apellido es parte del nombre científico de las puyas o titancas que admiraré luego de caminar por chacras y surcos.

Allí seré un campesino que acaricia las flores de las papitas, ollucos, ocas, mashuas que crecen en las entrañas de la Mamapacha. Allí seré uno de los agricultores que ha decidido pararse del banco de oro para capitalizar y darle valor a su sabiduría ancestral, ofreciéndole al planeta tubérculos orgánicos a precio justo. Así ya no recibirán un sencillo por su trabajo abnegado, por sus manos sarmentosas.

Avanzamos por una carretera cuyas curvas, ascensos, quiebres y desvíos, conducen a los complejos incaicos de Intihuatana y Vilcashuamán, y a Pampa Cangallo, donde los indómitos morochucos mantienen su fama de hábiles jinetes. Te tientan esos lugares, pero Pippo tiene otros planes. Él manda y dirige. Él te lleva al encuentro de Victoria Tenorio.

Desayuno. Papa con queso. También quaker. Mamá Vicky cocina, conversa y comparte. Nunca está quieta. En los tiempos del terror, ella sembraba de noche para que no la vieran los senderistas, quienes no querían que los campesinos de Condorcocha trabajaran sus chacras, me diría después su hijo Edilberto Soto Tenorio, quien preside la Coordinadora Rural de la Papa del Perú y lidera la Ruta de la Papa en Ayacucho.

La 'poderosa wari'

El último bocado. La despedida entre sonrisas. La promesa de volver para el almuerzo. Pippo calienta el motor de la 'poderosa wari', la cuatrimoto en la que retaremos caminos rurales y vías de asfaltos. Rumbo a parcelas floridas y otras con surcos preparados para recibir las semillas. Se renueve el ciclo. Sembrar, aporcar, cosechar. Se reinicia el recorrido: viajar, descubrir, admirar.

La catarata de Pumapaccha o Changuil, la laguna Valenzuela con sus estilizadas parihuanas. También al rodal de puyas de Chanchayllo y el reencuentro con la Mamá Vicky, que nos espera con una canasta en la que nos muestra tubérculos alargados, redondos, achatados, de múltiples formas, de varios colores, de distintos nombres: sangre de toro, leona, beso de novia, amarrilla runtu, entre otros.

Y dan ganas de probarlas todas, y dan ganas de ser un chef para inventar nuevos potajas, y dan ganas, por qué no, de ser un rey del comercio para invadir este mundo globalizado con nuestras papas, ocas, mashuas y ollucos, procesadas o al natural, convertidas en harina, en mermeladas, en refrescos.

Ahora lo entiendo. El secreto o la magia de esta ruta es que uno deja de ser un viajero, para convertirse en agricultor orgánico, en comerciante visionario, en cocinero innovador, en explorador de la naturaleza y de la historia; entonces, hasta el forastero más dormilón se sentirá feliz de haber acortado su sueño y de abandonar la ciudad con la esperanza de que sea cierto aquello de que a quien madruga, Dios lo ayuda.

Infodatos

El viaje: de Lima a Ayacucho por Movil Tours ( www.moviltours.com.pe ). Salidas diarias. Trayecto: Panamericana sur hasta San Clemente (Pisco, Ica), donde se inicia la carretera de Los Libertadores. Tiempo de viaje: 9 horas.

El destino: Condorcocha (3635 m.s.n.m.) se encuentra a 1h 30m de Ayacucho. Es un punto estratégico para visitar las provincias de Vilcas Huamán y Cangallo.

Mejoras: una zona de camping, un albergue rural y un comedor, son algunas de las mejoras que se harán en Condorcocha, como parte del proyecto de la Ruta de la Papa. Conozca más en www.facebook.com/Rutadelapapa 

Comercialización: el Consorcio Papas Nativas del Perú, liderado por Edilberto Soto, se encarga de promover y comercializar los tubérculos nativos. Su objetivo principal es la exportación.

Recomendación: la Semana Santa es ideal para visitar Ayacucho, ciudad que se caracteriza por la fe de esta celebración religiosa. Aproveche su estadía y recorra La Ruta de la Papa.

Descanso: en el hotel Sierra Dorada encontrará comodidad y silencio. Localizado en una zona residencial y con vistas relajantes del parque del Colegio de Ingenieros, es perfecto para disfrutar de la ciudad sin alejarse demasiado del centro. Dirección: Urbanización Mariscal Cácerez Mz. I, Lote 21. Web: www.sierradorada.com.pe. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Papas y algo más: En el restobar Puka's Wasi podrá degustar las papas nativas de Ayacucho, entre otras delicias que evocan lo mejor de la gastronomía regional. También encontrará cervezas artesanales y diversidad de tragos y cócteles. Más información en www.facebook.com/pukaswasi.

El guía: contacte con Pippo Yupari en www.facebook.com/maryoberpippo.yupari.

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

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Modificado por última vez en Martes, 20 Febrero 2018 06:49

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