Huando: Cuando el nombre te trae dulces recuerdos Destacado

Ésta es la historia de una viajera que cambió sus habituales incursiones a provincia, donde las únicas acompañantes eran su cámara fotográfica y su mochila, por unas nuevas aventuras, donde una niña de seis años de edad y "su equipaje" serán su nueva compañía.

Sé que no será fácil, quiero involucrar a mi pequeña en las cosas que me apasionan, los viajes y la fotografía, he decidido que empezaré sacándola de a pocos y que seguiré el consejo de algunos amigos que me sugieren empezar, por distancias cortas en Lima.

Es por ello que me encuentro en Huaral, a 80 km y a dos horas de la capital, conocida por ser cuna de una envidiable gastronomía, donde uno imagina desayunos con chicharrones y morcillas, almuerzos con pato y chancho al palo.

Una vez en la ciudad, mi niña y yo nos instalamos en el hotel "Las Dalias". El recepcionista, nos recomienda ir a la casa hacienda Huando, a los termales de Collpa y a los restos arqueológicos de Rupac, llamado el Machu Picchu limeño. Y mientras él nos explica, dónde tomar los colectivos hacia Huando, todos mis recuerdos me instan a comprar una bolsa grande de mercado para traer allí los kilos de las famosas y deliciosas "naranjas Huando" (sin pepas), que podamos cargar.

El colectivo nos deja frente al histórico lugar, la casa hacienda sigue mostrándose espléndida y en ella, sobresale la bella capilla "La Inmaculada Concepción" de estilo colonial donde se observa, a la entrada, dos leones de mármol traídos en el siglo pasado desde Italia.

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Bianca, corre hacia ellos, recorremos juntas los salones, las escaleras, los patios. Sus salones vacíos aún conservan la elegancia y nos hacen imaginar la opulencia en la que habría vivido una las familias más rica de aquellos años.

Luego de recorrer sigilosas cada parte de aquella mansión, salimos al exterior, los jardines cuentan con árboles de gran tamaño, un ficus de más de 200 años llama mi atención. Mientras me quedo fascinada por aquel longevo árbol, mi niña corrió hacia un hermoso corcel, que un niño no mayor de 10 años llamado Jaleth ofrecía para pasear "sólo 8 soles señora y le damos una vuelta por los alrededores de la hacienda". Mami, porfa, fue el ruego de ella.

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¿Y LAS NARANJAS?

La historia de Huando se remonta al siglo XIX, la hija del propietario Marco Reyes se casaría con el ciudadano español Graña, dando origen a los Graña Reyes. Uno de sus hijos, Antonio fue quien en el año 1919 trajo los primeros cítricos a Huaral, en especial la Washington novel (conocida en el Perú como naranja Huando).

Luego, dos de los 6 hijos de Antonio, Fernando y Antonio Graña Elizalde, condujeron la hacienda por los años 50, período donde alcanzaría su máximo esplendor. Contrataron a unos españoles que conocían muy bien el manejo y cultivo de estos cítricos, ellos se encargarían de enseñar las técnicas a usar en la plantación. También se dedicaron a la crianza de Caballos de Paso, Toros de Lidia y Gallos de Pelea.

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Así, Huando llegó a ser una de las haciendas más importantes a nivel nacional, dándole mucho prestigio y renombre al Valle Chancay-Huaral. Con la llegada de la Reforma Agraria la familia Graña fue despojada de sus tierras, pasando a manos de los trabajadores, formándose la Cooperativa Agraria de Trabajadores Huando, quienes los tuvieron hasta los años 90.

Las naranjas Huando dejaron de producirse a gran escala en Huaral, porque los naranjos comenzaron a ser atacados por el 'virus de la tristeza' (plaga que debilita a los árboles y que origina producciones escasas). Entonces, los miembros de la cooperativa decidieron introducir otros productos (mandarinas, fresas, espárragos y paltas). La suerte estaba echada, la Hacienda Huando difícilmente se recuperaría.

COMBATIENDO LA TRISTEZA

La promesa de pasear a caballo por los alrededores de la hacienda, no fue más que una pequeña vuelta por la parte trasera. El lento recorrido nos permitió ver que los trabajadores han construido sus casas en las parcelas en las que se dividió la hacienda.

A pesar de su abandono, los trabajadores lo han convertido en atractivo turístico, el lugar es bellísimo y puede dar para mucho más y a pesar que no encontramos ni un solo kilo de naranja huando, estamos seguras que se puede reflotar este lugar por el bien del turismo en Huaral.

A Bianca no le importó que el cielo estuviera gris, que no hubiera naranjas, ni que el caballo diera solo una vueltita o que el Ficus tuviera más de 200 años. Ella corrió, brincó y disfrutó Huando como mañana será feliz, estoy segura, en los termales de Collpa.

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DATOS:

• Para llegar a Huaral, se toma en Acho el bus de la empresa "Z buss". Pasaje SI. 8.50.
• La hacienda Huando se encuentra a 8 minutos de la plaza de armas, se puede llegar en colectivo (pasaje S/1.50) o en taxi (S/ 5.00).
• El horario de atención es de 8:00 am hasta 6:00 pm. El ingreso es diario y cuesta S/1.00.
• El lugar cuenta con un restaurante que se ubica en la parte posterior de la hacienda y, atiende los fines de semana. El plato más famoso es el pato al ají.
• Si deseas quedarte un fin de semana te recomendamos el Hotel Las Dalias, tiene todas las comodidades que se necesita para descanzar.

Fotos y Texto: Elizabeth Gonzales
INFOTUR PERÚ

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Modificado por última vez en Miércoles, 28 Junio 2017 11:41

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