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Celebrando a Lima todos los días Destacado

La ciudad de Lima estuvo de aniversario esta semana. 486 años desde su fundación y, como parte de las conmemoraciones, la Municipalidad de Lima nos invitó a recorrer las calles de su centro histórico y visitar algunos sitios emblemáticos. Hace algunos años que no vivo en esta ciudad así que poder ser una turista en ella me pareció una excelente oportunidad para reconectar con sus calles y tradiciones.

La historia como compañera de recorrido

Desde el momento que pisas el centro de Lima te acompaña la historia. Cada mirada va acompañada de anécdotas y detalles. Tuvimos la suerte que Pablo Solórzano, un guía turístico de mucha experiencia y amor por la ciudad, nos ilustrara con su palabra el recorrido de manera tal que nos hizo regresar en el tiempo. Ahí, a los pocos minutos de empezar el recorrido, entendí que no estábamos “recorriendo el centro histórico” sino que lo estábamos “descubriendo”.

Los desafíos: una constante en la historia de lima

Si bien el centro de Lima ha tenido una serie de reformas en los últimos años, la historia nos cuenta que las reconstrucciones han sido una constante en la ciudad debido a los incendios y terremotos de los últimos siglos. Y a la vez, como cada etapa difícil y de destrucción fue una oportunidad para que la ciudad se vaya transformando, creando nuevos espacios y elementos propios.

Ejemplos de ello son el Pasaje Santa Rosa y la Municipalidad de Lima, los que, el día de hoy, la hacen no sólo muy atractiva, sino además te cuentan la vida de una ciudad que, pese a los obstáculos, hoy brilla con fuerza.

La Plaza de Armas, el lugar donde todo pasaba

Hoy se encuentra cerrada por temas de seguridad así que solo la pudimos ver desde afuera. Vacía e imponente. Probablemente de las más bonitas de la región. Mirarla con tiempo te permite trasladarte en el tiempo e imaginar todo lo que ha sucedido en ella durante los siglos.

Desde la quema de herejes hasta las grandes fiestas de la ciudad, todo pasaba acá. Y desde esos llamativos balcones neocoloniales se tenía una vista privilegiada de todo lo interesante que pasaba en ella, pero a la vez, los curiosos observadores no podían ser identificados desde las calles por el diseño de sus maderas.

El Palacio Arzobispal, un espacio de tradición

Fue la primera vez que visitaba este museo y quedé fascinada. 28 espacios llenos de pinturas, esculturas, piezas de oro y plata usadas en misas durante la colonia, entre otros. Puro arte acompañado de la historia muy bien contada de personajes emblemáticos de la vida católica de nuestro país, como Santo Toribio de Mogrovejo.

Esta casa abrió sus puertas como museo hace 11 años, permitiendo conectar al visitante con el lado religioso de nuestra historia desde otra perspectiva: la del arte. Una visita muy recomendable.

La Catedral de Lima, una fiesta de color para los ojos

Reconozco que no visitaba la Catedral de Lima hace muchos años y, luego de haber recorrido muchos templos por diversos países, quedé maravillada con lo que encontré aquí. Mucho color, un trabajo perfecto en sus obras y por supuesto, mucha historia.

Desde la maqueta de la Catedral, réplica de la Catedral de Sevilla, el mausoleo de Francisco Pizarro, lavabos estilos barroco con piedras de Huamanga y azulejos sevillanos traídos en 1650 hasta unas vírgenes en retablos barrocos a las que provoca contemplar por horas. Todo esto y mucho, pero mucho más ofrece la visita a la Catedral de Lima.

Debo mencionar a la Virgen de la Evangelización por dos motivos: el primero es que es tanto ella como su altar son realmente bellos. Lleno de color y un retablo en pan de oro que ilumina los tonos verdes de su entorno simplemente hermosos. Y el segundo motivo es su historia y lo que representa: fue la primera Virgen tallada que llegó al Perú, regalo de Carlos V en el año 1541. El retablo, barroco, es del siglo XVII.

 

La gastronomía, un recorrido aparte en el centro de Lima

El Parque de la Muralla fue nuestro último destino, donde probamos el típico pisco sour, arroz con pato y por supuesto, una causa limeña. Todo acompañado de una vista panorámica de nuestro pasado y entorno. Y es que bueno, la gastronomía es otro tema. Uno de los grandes beneficios de recorrer el centro histórico de Lima es que en sus calles encuentras una oferta gastronómica típica de la ciudad que te termina de envolver. Con ello, la visita se torna completa.

Qué hacer en el Centro Histórico de Lima

Nuestra visita duro toda la mañana y si bien conocimos a detalle estos lugares, siento que no hicimos casi nada. Caminando por las calles del centro, llenas de seguridad y vigilancia, vas encontrando un sinfín de espacios para visitar, así que el comentario general fue “deberíamos darnos varios días para recorrerlo”. Y así es.

Como conté al inicio, hicimos esta visita como parte de las conmemoraciones por el aniversario de Lima. Y ahora lo admito con cierto recelo, porque no debería esperar una fecha especial para visitar y descubrir el centro histórico. Ahora que estamos en nuestra ciudad aprovechemos en recorrerla. En reconectar con ella. Porque valorando nuestro pasado construimos un mejor presente.

Visiten Lima, y para mayor información sobre qué hacer y cuáles son las rutas propuestas por la Municipalidad, entren a www.visitalima.pe 

Por: Andrea Chaman
Fotos: Almudena Palma
INFOTUR LATAM
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Modificado por última vez en Domingo, 24 Enero 2021 08:23