Travesía Interocéanica: una ruta, varios desvíos Destacado

Qué sería de los caminos sin sus tentadores desvíos y sus prometedores cortes. ¿Y si vamos por ahí?... Dudas, incertidumbre, ir o no ir. Arriesgarse. A lo que salga y que Dios nos ayude y nos guíe, no queda otra cuando no hay ni un alma en la zona y no existe ni una mísera señal, cartel o pinta, o cuando las únicas señales, carteles o pintas que existen, son las de los candidatos que juran ser honestos, íntegros, trabajadores.

Durante las Fiestas Patrias, un grupo de expedicionarios motorizados emprendieron una travesía inédita, unir la costa de Áncash con la ceja de selva de Huánuco. A lo largo del periplo, los conductores enrumbaron por varios desvíos que les permitieron descubrir atractivos lugares. Esta crónica está dedicada a esos cambios de ruta que enriquecen la experiencia en las vías del Perú

En cierta ocasión -hace poquito nomás en las alturas ancashinas- la única referencia era la publicidad de un chamán-curandero de raíces norteñas, pero el aviso no tenía flechas ni consignaba distancias que sirvieran para orientar a un perdido. Eso sí, había un número telefónico, aunque dudo mucho que ese personaje por más poderes ocultos que tuviera, fuera capaz de ‘sanar’ la desorientación de un atribulado conductor.

No es cuento ni el desvío estilístico de un redactor que ha perdido el norte de su texto. El anuncio -fondo amarillo fosforescente, letras negras y rojas- aparece innumerables veces en la carretera a Huari. No son enormes, pero su estratégica ubicación en los árboles y postes que flanquean la vía, los vuelven absolutamente notorios, sobre todo para los viajeros novatos que exploran la ruta por primera vez.

Recorrido con los ojos bien abiertos para no extraviarse ni aparecer en un destino inesperado o, lo que sería peor aún, terminar en la oficina, consultorio, puestito callejero o lo que sea que tenga ese bien publicitado chamán norteño, que -quién sabe, quizá, es solo un decir- hubiera podido ofrecer a los participantes de la III Travesía Interoceánica Chaski, una limpia, un baño de florecimiento y hasta un infalible amarre amoroso.

Pero eso no sucedió. Ninguna de las más de 20 camionetas todo terreno que partieron de Casma (Áncash) y llegaron triunfantes al valle del Monzón (Huamalíes, Huánuco) después de recorrer más de 500 kilómetros en la costa, la sierra y la ceja de selva, se dirigió hacia los dominios del sanador norteño. Ellos, en su ruta, tomaron otros desvíos camineros, sin marcar el número telefónico que aparecía en esos carteles amarillos.

Ruta de desvíos

Que sería de la Travesía Interocéanica sin sus tentadores desvíos y sus prometedores cortes. ¿Y si vamos por ahí?... Aventurarse, salirse de la ruta para conocer Sechín, el complejo arqueológico prehispánico con sus paredes de piedra en la que los antiguos grabaron a personajes poderosos, guerreros o sacerdotes, que ‘jironean’ entre los cuerpos diseccionados de otros hombres. Y hay manos y ojos y vísceras y vértebras.

Volver a las camionetas. De la costa a la cordillera. De Casma a Huaraz. Curvas y pendientes. Montañas. Varios hombres con una bandera. Son vigías, son la avanzada de la comunidad campesina 24 de Junio-Piruruyoc (distrito de Independencia). Abandonar la vía. Derecha. Fin del asfalto. Polvo, huecos, una plaza que empieza a esbozarse en el horizonte, también despuntan un puñado de cumbres ataviadas de nieve.

Un mirador de la cordillera Blanca. Espectacular, vistoso, revelador. De lo arqueológico a lo natural. De las cercanías marinas a los 3723 metros de altura en poco más de dos horas. Geografía cambiante en un país en el que nunca está de más entrometerse por los ramales alternos. Así llegaron a Chavín -la estela de Raimondi, las cabezas clavas, el lazón monolítico- para recorrer sus galerías subterráneas de noche.

Y también a Acopalca (Huari, Áncash) donde después de siete kilómetros se arriba a la laguna Purhuay (3580 m.s.n.m.) en el Parque Nacional Huascarán. Botes, miradores, ceviche de trucha, danzarines de la huanca danza que se mueven al ritmo de la caja y el pinkullo, el inicio de un desvío pedestre que se recorre en tres horas para apreciar desde lo alto el espejo de agua. Los motores se encienden. No hay tiempo. Será para la próxima.

La travesía continúa. De Áncash a Huánuco. Bienvenidos a la provincia de Huacaybamba. Chicha y numia (un frijolito que parece cancha), brindis con para-para (sí, dicen que sirve para lo que usted está pensando), danzas de turcos, de zambos de víspera y de zambos de día. Descansar. Despertar. Encontrar un nuevo desvío. Dejar las camionetas. Andar, ascender cinco o diez minutos hasta las callancas y colcas de Yanas Manchac.

Arquitectura inca. Arqueología en lo alto de una colina. Visiones de nevados lejanos, de los restos de un usno (altar ceremonial), del trazo del Qhapaq Ñan que iba hacia a Huánuco Pampa y a la selva; como los pilotos de Doble Tracción Perú, quienes tomaron su último desvío en la salida de Jircán (Huamalíes). Allí irían caminando –no mucho, solo un poquito- hasta Urpish, otro recinto prehispánico.

Después, el trayecto hacia Monzón. Complicaciones. Barro, piedras, sendero estrecho. Se ve muy poco por culpa de la niebla, y las señales, que aquí si existen y acaso es lo único que existen, anuncian más curvas. Y llega la noche y la luna es de sangre y no hay luces, aunque el aire tiene ahora aroma a selva y las montañas ya no se ven tan desafiantes. Llegarán, llegaremos, se cumplirá el recorrido sin ayuda del chamán que también es curandero. Será para la próxima.

DATOS

La fecha: la III Travesía Interoceánica Chaski se desarrolló del 26 al 28 de julio. Fue organizada por Doble Tracción Perú y la Mancomunidad Municipal Zona Koncuchos. También se contó con el apoyo de los municipios de Independencia, Catac, San Marcos, Huaycabamba, Cochabamba, Jircán y Monzón, además de Devida.

La ruta: Primer día: Casma-24 de Junio-Huaraz-Catac-Chavín. Segundo día: San Marcos-Huantar-Huari-Purhuay-Huacaybamba. Tercer día: Huacaybamba-Cochabamba-Jircán-Monzón.

El objetivo: promover el mejoramiento de la vía interegional Áncash-Huánuco, con el propósito de consolidar un corredor económico, comercial y turístico que una la costa ancashina con la selva huanuqueña. La proyección es alargar el corredor hasta Pucallpa (Ucayali).

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

 

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Modificado por última vez en Sábado, 04 Agosto 2018 20:04

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