Satipo: carta a un destino impredecible Destacado

Sin excusas ni mentiras. Necesito que me digas la verdad, solo la verdad. Así, de frente, cara a cara, explícame qué es lo que tienes en mi contra porque esto no se lo haces a todos. Y no me digas que es pura casualidad o harta mala suerte. No me da gracia aquello de que tengo que bañarme en ruda. Hoy no estoy para chistes ni bromitas de colegial. Quiero una respuesta. Quiero que te sinceres conmigo.

Dónde el periodista viajero que suscribe esta nota, le pide algunas explicaciones a su destino, porque en sus últimas visitas a Satipo (Junín) siempre ocurrieron situaciones 'fortuitas’ que perjudicaron su actividad profesional. A pesar de ello, el autor no escarmienta y vuelve a esta tierra de verdor, para vivir grandes –y extrañas– aventuras

Responde. Sabes que insistiré. Soy terco, tan obstinado que a pesar de lo sucedido en los últimos años, sigo visitándote. Otros ya se hubieran rendido, pero yo vuelvo a ti cada vez que puedo con la esperanza de que hayas pasado la página o, al menos, te sinceres conmigo. Como no tienes el menor interés de hacerlo y persistes con tus majaderías, soy yo el que te encara. Soy yo el que te exige aclarar nuestra situación.

Sí, lo admito, es muy raro lo que estoy haciendo. Es una locura que un periodista viajero, le pida explicaciones a uno de sus destinos. Sé de colegas que han dialogado con esculturas ecuestres o filosofado frente a un plato de sopa, pero este es un caso distinto. Ni conversación ni pensamiento alturado. Aquí es una cuestión personal. Aquí busco acabar con una serie de acontecimientos que perjudican mi labor profesional.

Esto es entre tú y yo, mi aún querida Satipo, porque a pesar de todos los extraños acontecimientos ocurridos en tus comunidades, ríos y cataratas, me sigues pareciendo un lugar extraordinario. Por eso enrumbé nuevamente hacia tu verdor, confiado que esta vez no se presentaría ningún problema entre nosotros. Me equivoqué. Pasó lo que siempre pasa. Un hecho ‘fortuito’. Un hecho ‘inesperado’ que trastoca mis planes.

Dime, Satipo, por qué lo haces y cómo es que lo haces. No te gusta que te recorra o serás que te aprovechas de mí, andariego optimista que, a pesar de las dificultades, siempre valora la experiencia y se deja conquistar por la sabiduría de tus pueblos originarios y la frescura de tus velos de agua. Se deja conquistar por la ondulante belleza de tus montañas tupidas de verdor y el sabor incomparable de tus frutas.

Sabes que no exagero. Te acuerdas cuando zarpé de puerto Ocopa con destino a Betania. Te acuerdas que el río creció de súbito y mis planes de conocer su piscina natural se frustraron, aunque mi tristeza se esfumó conversando y tomando el masato que invitaban los profesores de la escuela. Ellos brindaban por el final del año escolar. Ellos se despedían contentos de sus alumnos y de los padres de familia.

Hasta ahora no conozco esa piscina. Me la debes. Eso sí, he llegado a varias de tus cataratas. Nunca ha sido fácil. Cuando fui a El Castillo, en la comunidad de Poshonari (Mazamari), la carretera estaba llena de barro, impidiendo el paso de las camionetas. Tuvimos que andar el doble o el triple. Al volver, el cansancio se disipó con una sopita caliente. El cansancio se olvidó con danza, música y varias vueltas de masato.

Y hay más historias con o sin masato, tampoco me la paso probando esa bebida de yuca fermentada. También he navegado por los ríos Negro, Tambo y Ene, acampado en una orilla fluvial, dormido en el suelo de una casa de colonos y en una cabaña de nativos, cruzado varios cauces, caminado sobre las aguas para llegar a Tsaypo y hasta perdido el rumbo en la búsqueda de El Cristal. Sí, ambas son cataratas. Hay tantas en tu sinuosa geografía. Hay muchas entre tus bosques biodiversos.

Mejor no sigo. Esto de recordar va apaciguando mi furia y en vez de pedirte explicaciones terminaré dándote las gracias por tantas aventuras compartidas. Basta. Me mantendré enojado. Hace solo unas horas me hiciste tu última jugarreta. Y eso que era un ida y vuelta nomás, para evitar que planificaras una de tus majaderías. Me equivoqué. Tú no cambias. Tú no necesitas de varios días para complicarme.

Íbamos a la catarata la Jungla. No llegamos. El tiempo nos ganaba la partida. Cambio de planes. Otra catarata La Brisa. Rapidito bajamos para verla. Rapidito retornamos al bus escolar que fungía de movilidad turística. Arrancó, avanzó, se malogró. El embrague no entra, anunció el conductor y los pasajeros solidarios empezamos a empujar. A empujar en una pequeña cuesta. A empujar en vano.

El reloj avanzaba y si seguía avanzando no podría volver a Lima, entonces, decidí encararte, decidí preguntarte por qué me haces esto una y otra vez. No me respondiste o, quizá, tu respuesta fue la aparición milagrosa de un pequeño vehículo. Me salvaste, pero igual, exijo que te sinceres, quiero que me digas si esos contratiempos son parte de tu encanto. Quiero que me digas si siempre pasará algo raro entre tú y yo.

Infodatos

Ubicación: Satipo es la provincia más extensa de la región Junín. Su capital del mismo nombre se encuentra a 435 kilómetros de Lima (10 horas por vía terrestre). Hay buses todos los días.

Imperdible: El próximo fin de semana Satipo festejará el Sonkareo 2019, una iniciativa que busca rescatar las raíces culturales de las comunidades nativas ashaninkas, matsigenkas y caquintes, con el propósito de que la provincia de Satipo construya una identidad basada en la trascendencia histórica de sus pueblos originarios.

Integración: La palabra Sonkareo proviene del sonkari, un instrumento musical de viento similar a la quena o antara que las comunidades amazónicas utilizan para comunicarse y en rituales en honor a la luna.

Días de fiesta: El Sonkareo se une a las actividades por el carnaval de Satipo. El 28 de febrero se elegirá a la Reina del Carnaval, el 1 de marzo la ciudad se llenará de color y alegría con el pasacalle de comparsas y carros alegóricos, y, el 2 de marzo, los migrantes ayacuchanos de Satipo (son una de las comunidades más numerosas de la provincia) realizarán un cortamontes, mientras que los nativos se divertirán en la tuma de la humisha.

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

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Modificado por última vez en Domingo, 24 Febrero 2019 11:25
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