Semana Santa: una crónica sin destino Destacado

Provocación. Eso es lo que es. Debo decirlo abiertamente, sin sentir pánico por los chismes ponzoñosos y por el pérfido qué dirán. En estas circunstancias, sería muchísimo peor colocarme la careta de la hipocresía, para argüir con absoluto descaro que no sentí nada, nada de nada, ni siquiera un fugaz escalofrío o una inesperada aceleración en los tuntunes de mi corazón, cuando mis ojos descubrieron las imágenes tentadoras.

Donde el autor, después de mirar el calendario de abril, pierde un poquito la cordura y empieza a filosofar sobre la necesidad de viajar en la Semana Santa, para escapar de Ben Hur y Barrabás, pero también de las series de la Internet

La verdad es que ambas sensaciones ocurrieron después de la abierta provocación, aunque es pertinente agregar que no fueron las únicas. También se me puso la piel de gallina, mientras corría un chispazo de electricidad por todo mi cuerpo. No es la primera vez, me ha pasado en demasiadas ocasiones por más que he intentado reprimirme. Es en vano. Siempre caigo en lo mismo. Jamás logro controlarme.

Acabo de comprobarlo hace tan solo unos minutos, cuando abrí el calendario y me percaté con desbordado entusiasmo que abril tenía dos días extras marcados en rojo, los cuales estaban juntos y bien pegaditos al sábado, revelándose como una abierta provocación a mi espíritu viajero, porque eso estoy hablando o mejor dicho escribiendo... ¿o acaso ustedes se imaginaban otro tipo de situaciones?

No, nada que ver. Qué horror. Aquí la única tentación son los caminos, las rutas, los destinos. Es el ir y venir andariego el que pone mi piel de gallina y aceleran mis latidos aventureros, además de activar febrilmente mi imaginación, porque al ver que el jueves 18 y el viernes 19 están bien resaltaditos en el calendario como días santos, empiezo a soñar con ciudades y pueblos, con costumbres y tradiciones, con áreas naturales y complejos arqueológicos.

Es un deseo irresistible por salir de casa, unas ansias casi incontrolables por conocer otros lugares o de retornar a aquellos que me marcaron de muchas o tantas maneras. Sé que muchos me comprenden, otros no tanto. Tal vez ellos desconocen la fascinación que genera explorar las distintas geografías y los matices culturales del Perú; quizás, estos días colorados de la Semana Santa sean propicios para que emprendan su travesía precursora.

No hay excusas. Todavía tiene tiempo de organizar y planificar cada detalle, de persuadir a sus familiares o amigos. No se desanime si ellos prefieren 'acampar’ en su cama viendo por milésima vez Los Diez Mandamientos, Ben Hur, El Manto Sagrado, Moisés o Barrabás, o quedándose pegados a su tableta o celular ‘devorando’ series en su Internet... ‘porque yo no veo televisión nacional, por si acaso'.

Que se queden y que se lo pierdan. Usted se irá de viaje, de todas maneras se irá de viaje, hasta solo saldrá de viaje. Total, en los caminos siempre se hacen amigos, se encuentran cómplices y hasta surgen amores, aunque esto último no es muy recomendable si está emparejado. Ya tenemos demasiados problemas como para que nos achaquen la culpa de un rompimiento.

Además, tenga en cuenta que es Semana Santa y como que eso de andar de pecador no encaja muy bien. Vaya a donde vaya, sea respetuoso de las costumbres de nuestros compatriotas. Ser tolerante y abierto a las creencias y ritualidad de los demás, es una de las primeras lecciones que nos ofrece la vida itinerante. Y hay que aprenderla y aplicarla siempre, todos los días, no solo cuando llevamos una mochila en nuestros hombros.

Sí, lo sé, estoy escribiendo como si fuera un apóstol de las rutas. Lo siento, es un efecto colateral de la provocación descrita al principio, porque cuando veo más días rojitos en el calendario, quiero contagiar y compartir mi emoción. Me gusta viajar, me gusta que otros viajen a las playas del norte y el sur, a las cordilleras andinas, a los bosques amazónicos, a los valles ubérrimos, a las pampas doradas de ichu.

Hay tantos lugares por visitar que si quisiéramos citarlos a todos, esta crónica se convertiría en una especie de Biblia, si me permiten la comparación inspirada en las fechas santas marcadas en el calendario de abril. Esas que descubrimos hace unos minutos, motivando este relato sin destinos, pero cargado de motivación y reflexiones camineras. Ahora, son ustedes, únicamente ustedes, quienes decidirán hacia donde dirigir sus pasos.

Infodatos

Atención: En Semana Santa la plataforma ¿Y tú qué planes? de Promperú ofrece 72 opciones de viaje en 20 regiones del país. Algunos de estos tours tienen hasta 50 por ciento de descuento.

El clásico: Ayacucho es el destino por excelencia en Semana Santa. La celebración es espectacular y conmovedora, además se aprovecha la estancia para conocer lugares históricos como la Pampa de Ayacucho, Wari y Vilcashuamán.

Otras opciones: Tarma, con sus alfombras de flores, Huancavelica con la representación del Vía Crucis más alto del mundo, Catacaos, en Piura, con sus banquetes del Jueves y Viernes Santos son lugares de gran interés en estas fechas.

Precaución: Si no está acostumbrado a viajar por su cuenta, busque los servicios de una agencia de viajes. Los días santos suelen ser muy movidos y lo mejor es contar con un paquete que le asegure las excursiones y el hospedaje.

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

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