Los sueños si se hacen realidad Destacado

¿Alguna vez han soñado por mucho tiempo con hacer algo, y sin pensarlo tanto, un día cumples eso que tanto querías?

Pues hace unas semanas me pasó.

A los 16 años decidí hacer una lista de mis “sueños frustrados”, y una de las cosas que estaba en ella era subir un nevado. No importaba cual fuera, solo quería saber lo que se sentía llegar a la cima de uno, disfrutar del paisaje y dar espacio a todos esos pensamientos que llegarían a mi mente.

Hoy, a los 24 años, lo logré.

No es temprano. No es tarde. Es justo a tiempo.

Soy una chica que le encanta estar en constante movimiento, por lo que sabía que tenía que entrenar de alguna forma si quería hacer esto sin ningún problema.

El año pasado había tenido una lesión ligeramente grave en la rodilla, que por suerte solo me dejo un mes en cama sin poder moverme. Se me salió el líquido sinovial y se me inflamaron los tendones y ligamentos del costado, casi a punto de romperse.

Sabiendo esto, no me detuve. Sabía que tenía que fortalecer todos los músculos y prepararme mentalmente. No porque mi mente estuviera llena de pensamientos negativos; de lo contrario, me sentía tan fuerte que tenía miedo que me vuelva a pasar lo que me llevó a la lesión anterior; hacerle caso a mi cabeza y olvidarme de mis limitaciones físicas. Esto pasa cuando la mente va más allá de tu cuerpo.

Mientras subía el nevado Mateo (5,150mts) en la Cordillera Blanca, tenía un poco de miedo, especialmente de que le pasara algo a mi rodilla, y no poder darme cuenta porque mi mente me nublaba. Pero recordé una frase que me digo a diario: “la fe es lo último que se pierde, así que, ¡si te da miedo, hazlo con miedo!”.

Fue un sentimiento. Un sentimiento que me llevó a la cima. Solo era cuestión de creer en mi misma.

Muchas veces no tienes idea de qué va a pasar en el camino hacia lo que quieres, pero sabes que llegarás de alguna u otra manera, y cuando estés en la cima todo será perfecto.

Subir el nevado Mateo fue una experiencia increíble, que no solo quedará grabada en mi memoria, sino que también me enseñó a ser paciente y disfrutar cada paso del camino. Controlar mi emoción por llegar arriba y tener en cuenta las respuestas de mi cuerpo, fue todo un reto. Tenía que estar preparada para tomar la decisión de no seguir subiendo en caso mi cuerpo no pudiera. Aun así, pude hacer cumbre en 3 horas y sin ningún problema respiratorio por la altura.

Nunca se olviden. Cuando escribes tu sueño en un papel y le pones fecha, se convierte en un objetivo. Cuando divides el objetivo en pequeños pasos, es un plan. Y un plan respaldado por acciones y energía se convierte en realidad.

Agradecimiento especial a:

• Agencia de Aventura en Huaraz: Peruvian Classic Adventures
• Empresa de Transportes: Cruz del Sur

Por: Ema Rizo Patrón Minaya
Blog: Perú Nómada
INFOTUR PERÚ

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Modificado por última vez en Sábado, 02 Marzo 2019 08:47
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