Boeing, entre la espada y la pared tras la suspensión mundial de los 737 MAX Destacado

Días después del accidente de un 737 MAX 8 de Ethiopian Airlines que dejó 157 muertos y provocó la prohibición del uso de ese modelo de avión en todo el mundo, Boeing quedó entre la espada y la pared, obligado a restaurar su imagen.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , finalmente resolvió el miércoles inmovilizar los aviones 737 MAX 8 y 737 MAX 9 tras días de presión internacional y política.

"La seguridad de los estadounidenses y de todos los pasajeros es nuestra principal prioridad", dijo el mandatario.

Esta medida se alinea con la de países europeos y asiáticos, particularmente China, que posee el mercado aeronáutico de más rápido crecimiento.

En el mercado de valores, las acciones de la compañía terminaron el miércoles con una ganancia de 0.46% después de perder más de 11% en las dos sesiones anteriores: casi US$ 27,000 millones en capitalización bursátil que se esfumaron.

Boeing debe ahora responder muchas preguntas: ¿cuánto tiempo durará la inmovilización de los 737 MAX, que representan aproximadamente el 78% de su cartera de pedidos (actualmente 5,826 aviones)?

"Es una incógnita", respondió una fuente del gobierno, agregando que Boeing ya estaba trabajando en una solución.

Antes del avión de Ethiopian Airlines, un 737 MAX 8 de Lion Air se había estrellado en octubre pasado en Indonesia y 189 personas murieron.

¿Cancelar órdenes?

Los primeros elementos de la investigación señalaron un mal funcionamiento en el sistema de estabilización de vuelo destinado a evitar que la aeronave se atasque, el "MCAS" (Maneuvering Characteristics Augmentation System), que podría estar involucrado en el accidente de Ethiopian Airlines.

El MCAS es un nuevo sistema diseñado específicamente para el 737 MAX, debido a que tiene motores más pesados que los 737 de la generación anterior.

La Administración Federal de la Aviación (FAA) , el regulador aéreo estadounidense, le pidió a Boeing que modifique este sistema y actualice los manuales de vuelo y el entrenamiento de pilotos.

"Si el problema se limita a un cambio de software, debería darse rápido y la solución es menos costosa", estimó Goldman Sachs .

En vista de la cantidad de aeronaves en servicio -371 según Boeing-, la reparación costaría menos de mil millones de dólares, calcula Ken Herbert, analista de Canaccord.

Pero "si se determina que es una falla de diseño" los cambios "tomarán más tiempo y serán costosos", advirtió Goldman Sachs, para quien éste sería el peor escenario.

El 737 MAX debería representar más del 90% de las entregas de aviones de pasajeros previstas para fin de año por Boeing, el 33% de los ingresos y el 70% de las ganancias operativas de la división de aviación civil, explicó el banco.

Si Boeing no detiene temporalmente la producción del 737 MAX, Michel Merluzeau, de AirInsight, se pregunta qué pasará con la tasa de entregas.

En 2013, Boeing continuó fabricando el 787 Dreamliner tras la inmovilización de la flota por problemas de incendio, pero detuvo las entregas. La prohibición duró cuatro meses.

"Tendremos que encontrar aeropuertos para almacenar los aviones, Boeing probablemente tendrá que indemnizar a las aerolíneas que deben reemplazar el 737 MAX, y tendrá que seguir pagando a los proveedores y empleados porque no puede cerrar la planta por problemas técnicos", dice Merluzeau.

"Desde el domingo, estamos trabajando en planes de contingencia para minimizar el impacto para nuestros clientes", dice un portavoz de United Airlines, cuyos 14 aviones 737 MAX 9 realizan aproximadamente 40 vuelos por día.

"No esperamos ninguna interrupción significativa de nuestras operaciones", agregó, sin aclarar si la aerolínea planea cancelar su compra de estos aviones o cambiarla por otros modelos.

Contactado por AFP sobre posibles cancelaciones de pedidos, Boeing dijo que no habla sobre conversaciones con los clientes.
El contexto no es muy favorable para los clientes ya que Airbus y su A320 NEO también tienen una cartera de pedidos completa.

Boeing debe mejorar su imagen, que se ha visto empañada por tres días de mala publicidad en la mayoría de los canales de televisión de todo el mundo, incluidas las llamadas a boicotear el 737 MAX en las redes sociales y las dudas sobre la fiabilidad de sus aeronaves.

"Tendrán que convencer a la gente para que vuelva a confiar en ellos", dice Merluzeau.

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