Cusco: un viaje al pasado Destacado

Es una travesía en el tiempo inspirada por un entorno arquitectónico que invita a la evocación; o, tal vez, es tan solo un juego o travesura en el que la única regla es dejarse llevar hacia ese pasado que no se ha ido del todo, que se muestra imponente en los muros pétreos en los que no existen resquicios, que se mantiene en la cultura y en el sentimiento de quienes nacieron en esta ciudad de raíces legendarias.

Solo hay que cerrar los ojos y dejarse llevar hacia un tiempo que no es el nuestro. Imaginar, soñar, transportarse a una época que no vivimos es un viaje que puede hacerse en el Cusco, una ciudad cargada de reminiscencias e historias. Ocurre en las calles, en las plazas, en las zonas arqueológicas y hasta en los hoteles, como se relata en esta crónica donde el presente vibra de pasado

Durante esa travesía que también es un juego, te transportas o deambulas entre los siglos. Y ahora eres un chasqui que arriba con buenas noticias o un willaq umu (sacerdote principal) que conversa con los dioses del Ande y aconseja al hijo del sol. Y luego te conviertes en un cronista que cuenta todo lo que ve para dejar constancia de la organización y costumbres de un imperio que se descubre y se conquista. Se destruye.

Un viaje particular que no está incluido en ningún programa turístico. Su punto de partida suele ser distinto, igual que su duración. Lo que nunca cambia es el escenario. Siempre es en el centro de esa ciudad que suele ser llamada ‘Ombligo del Mundo’ y ‘Capital Arqueológica de América’. Y es que son las calles, las plazas, los barrios, los templos y quizás hasta el aire cusqueño, los que generan ese volver en el tiempo.

Y es que en la antigua capital de los incas hay muchos espacios que te conducen al pasado. No solo es la plaza de Armas o la imponente Catedral, el barrio de San Blas o la calle Hatun Rumiyoc, el mítico Qoricancha o la siempre cercana Saqsaywaman. El legado patrimonial incaico y colonial te rodea, te absorbe e incluso te acompaña en las horas de descanso y, aunque parezca exagerado, es capaz de velar hasta tus sueños.

Eso es lo que ocurre, se vive y se siente en las instalaciones del Novotel Cusco de la cadena Accor Hotels. Armonía entre el ayer y el hoy en pleno Centro Histórico, es decir, cerca de todo y, a la vez, parte de todo el patrimonio arqueológico, arquitectónico y cultural de un destino que se abre al mundo, valorando su herencia ancestral y sus orígenes incásicos.

Sueños con historia

En el centro. Cuadra tres de la calle San Agustín. Una casona restaurada para albergar un hotel. Cerrar los ojos. Un viaje al siglo XVI, al año 1534. Fundación española de la ciudad creada por Manco Capac y Mama Ocllo. El capitán Francisco Pizarro reparte solares entre los españoles. Miguel Sánchez Ponce, un soldado que participó en la captura de Atahualpa en Cajamarca, es uno de los beneficiados.

Ahora no hay soldados. Solo hombres y mujeres gentiles que te reciben con sonrisas. Ellos te capturan, pero no con arcabuces ni jineteando briosos caballos, sino con gestos de cortesía. Aquí todos son bienvenidos. Aquí todos admiran las paredes y los arcos de piedra. Algunos desvían sus pasos hacia el restaurante o el bar. Otros se refugian en las habitaciones –amplias, cómodas, confortables– que están en la segunda planta.

Seguir imaginando. Y si los incas se organizaban, se rebelaban, se proponían reconquistar su imperio. Época incierta para los invasores. Que haría entonces Sánchez Ponce, convertido ya en vecino notable y tesorero del cabildo. Tendría miedo o aprovecharía los días de sosiego para reunirse con sus compatriotas en el mismo patio en el que los viajeros del siglo XXI, se toman un café, un vino o un pisco sour.

Allí, bajo el brillo del taita Inti (padre sol) o el tenue titilar de las estrellas -que aparecen tras la bóveda de vidrio que cubre el patio- disfrutan de un ambiente calmado y pacífico. Quién sabe si este proviene de los rezos y plegarias de los tres hermanos descendientes directos del soldado español, que tomaron los hábitos y cedieron el centenario solar a su hermana doña María Teresa Valenzuela.

La única heredera de esta casona se casaría en 1670 con Bernardo Pardo de Figueroa. Viudo, general y caballero de la Orden de Santiago, el flamante esposo -personaje destacado de la aristocracia limeña-, se había trasladado al Cusco para acompañar a uno de sus hijos, quien era yerno de los marqueses de San Lorenzo de Valleumbroso, la familia más acaudalada e importante de esta urbe de altura.

Acaso para no desentonar con su nuevo estatus, los esposos Pardo Valenzuela se afanaron en el mejoramiento ornamental de su vivienda, muy concurrida por aquel entonces. Fue en este periodo de ostentación que los hermanos de doña Teresa, influyeron en la decisión de ‘vestir’ las paredes de la escalera principal con pinturas religiosas, las cuales se conservan hasta hoy, siendo una de los atractivos del hotel.

Y ya no hay que forzar a la imaginación. El pasado está ahí, al frente, en esos cuadros coloniales que muestran a San Cristóbal, San Agustín, Santa Bárbara, San Jerónimo y San Antonio de Abad, quienes protegen a los huéspedes y les recuerdan lo mucho que se ha vivido en estas tierras andinas y en este solar que se proyecta hacia los 500 años como un hotel cosmopolita en el que conviven la tradición y la modernidad.

DATOS

  • Llegar: Al Cusco por vía terrestre (20 horas) y aérea (1 hora). Hay salidas todos los días.
  • Altura: 3339 m.s.n.m.
  • Qué ver: En la ciudad visite la plaza de Armas (Huacaypata en la época inca), el Qoricancha o Templo del Sol (donde se erige el convento de Santo Domingo), el barrio de artesanos y el púlpito de San Blas, el Parque Arqueológico de Saqsaywaman, y la Piedra de los 12 Ángulso en la calle Hatun Rumiyoc, entre otros.
  • Descanso: Sueños plácidos y hasta históricos en el Nototel Cusco. El hotel cuenta con un ala colonial acondicionada para brindar todas las comodidades a sus huéspedes, además de un área con habitaciones modernas. Visite: www.accorhotels.com/es/hotel-3254-novotel-cusco/index.shtml 

Fotos y texto: Rolly Valdivia
INFOTUR PERÚ

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